Druda, el vigilante de la obra

Druda, el vigilante de la obra
Versión en castellano extraída de la edición bilingüe (Emboscall, 2006). El dibujo es del pintor expresionista Otto Müller, uno de mis favoritos.
«En la oscuridad pierdo los sentidos,/ lentamente los túneles aumentan la distancia/ y me separan de ti que tanto te amo./ Y cuánta soledad, cuánta tristeza…/ Pese a no verte nunca, palpo tu odio./ No nos encontraríamos ni que fuésemos juntos./ No. No me escuchas. ¿Por qué no me olvidas? »

Cuando la relación afectiva con los demás ha sido posible, cuando incluso se ha podido realizar pero ha sido abandonada en beneficio de un amor exclusivo de sí mismo, se puede generar una angustia: la de la soledad y el vacío afectivo. La búsqueda de un sustituto afectivo válido conduce a menudo al narcisista a darse interiormente a un doble ficticio, situación de tensión y conflicto interiores que vive el personaje y su doble que hizo desaparecer en el pasado y que ahora vuelve.

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Libro poemas
Poesía en movimiento: Himno de las flores que se marchitan. Un hombre y una mujer, bañados en luz blanca, poco a poco se acercan el uno al otro desde bandas opuestas. Cuando se encuentran, parece que realmente se quieran fusionar en un solo ser. Sin embargo, poco a poco se separan tan lentamente como se juntaron. “No nos encontraríamos ni que fuéramos juntos.”